Otras destinaciones saber es sello emastado sobre postal previo relamido cuasinutricional de empalagoso ajuste y perversamente dulce gusta. Precedido por un simulacro de sentimiento escrito, una estampa-reflejo de una blleza ajenamente retrada para una lectora sin situación en el espacio y menos en el tiempo.Es por ella que esos buzones se ponen rojos de la risa provocada al envasar nuestros recuerdos en una fina lamina que tardará lunas desfasadas a alcanzar el remitente, a nuestra suerte. Es por ello que a veces sencillamente resulte más eficiente mandar un pensamiento por ondas hertzianas. Un beso estromboscopiado. Un saludo binario.
Y sin embargo cuán de bonita es la lectura trazada sin picar, sin proyectar, contragrafiada entre los lexodromas de las manos indudadas de tinta, ríos azules oscuros (casi negros). Espacios horizontales q los que incostumbramos. Porque no es lo mismo dormir de pié que en estirado hacia el horizonte.
Hay versos que no caben en tanto espacio. Palabra que exceden los márgenes. Pero caray no hay otra forma de saber capturar ese aire de anticuado,
de siglo pasado.




