Tenemos una Situación

Se ha gastado el reflejo. Lo que una vez fue un espejo hoy es ópalo opaco, un lago cubierto de lotos negros, un cristal ahumado. Ya no me reflejo en tus ojos. Pero eso no es lo peor; peor es haber descubierto la situación. Pero es ser consciente de que sólo andaba yo buscándome, buscome y encontrome. Encotré tus ojos y pensando que estaba ante una simetría invertida de mí mismo, resultó que era yo mismo el que se reflejaba.

Sí ya lo has destrozado ¿Qué más quieres de mí?


Mis labios se mueven pero pareces no cruzar el puente entre ellos y tus oidos. Es posible que no se me descubra un hilo de voz, se me huelan las palabras. Es posible que roto el espejo.

El sueño haya terminado.

Muerto el reflejo; vida inaniciada, despesperanzas extendidas por toda la espina dorsal; de yema de dedo a química en el cerebro, conscientes que no deja de acercarse el día que nunca llegará, que las líneas terminan en el infinito dónde la-noche-encuentra-el-día-que-llega y mi camino es recto. Que me esperan allí en un arbol Vladimir y Estragón, que sí, que yo también formo parte del juego, en el que las-reglas-están-para-morir. En el que vivo en la vía Revolucionaria, número 123.

Suena el timbre de la puerte "voy yo querida", abro la puerta

"buenas tardes amigo.
Adelante
Aquí te sentirás cómo en casa"

2 comentarios:

Chicadeltren dijo...

Holaa!! sí ya habías pasado alguna vez, creo.

En realidad te confieso, que si creo, y mucho, en las casualidades, pero en el caso de este texto debía ser así. En realidad creo que cada cosa que me pasa un poco especial es una casualidad con algo por descubrir.

Sigue escribiendo, me gusta lo que haces.

Sonríe.

Marc Costa i Sitjà dijo...

Gracias @Chicadeltren. Las casualidades, aquelles que merecen recordarse tienen mucho poder, y en fín son el molde de nuestra vida, luego nosotros le echamos la materia. Pero queramos o no, es horripilante incluso darse cuenta que uno depende tanto de las casualidades.

Gracias.