Sobre el día, que nunca llega


Nada, un ruido.
Nada, serie de tímidas huellas en la tundra, asustadas.
Nada, delirios en la oscuridad.
Hierbas temblorosas cobijadas bajo un manto blanco.
Heladas, silbante viento, ramas resonantes.
Miedos consonantes, llano en la penumbra.

Y al fín, el rayo que no cesa.
Proyección sutil rosácea que acaricia la estepa.
Perlas cristálinas, desheladas; rocío. Indicio de mañana.

Y al fín un pájaro canta. Y otro. Otro.
Lapis lázuli dispersado cubriendo llano.
Escarcha que se desprende de telaraña;
insecto que liberado, alas baten, haces cortan.

Y llega la primera hora de Zaratrusta.
La mañana que nos da la vida; viviendóla.
Cuál cosa infinita. No hay llanto si no es por espinas.
No hay mal que por bien no venga:
persistentemente tras las nuves; rayos de esperanzas.

Quisieras que cesara ese rayo al mediodía;
zenitalmente se llega a la cima,
llegada la mala hora, se alargan las sombras de la vida.
Encurvando el paisaje de la carne;
siendo visto, verse reflejado en ojos de otros.

El rubí ya se fragmenta ya recubre hasta las emociones;
la conciencia de que no todo dura;
el saber en su conocimiento se da por repetido;
las ganas de hacer nada; el ir tallando el cobalto.
Pulir el azabache pues no se tiene otra cosa en la vida.

Retorno de las consonancias, de los silvidos, las resonancias.
Violines que violentos anunciarán ruidosamente la vuelta
hacia la nada.


La fotografía que encabeza el poema por Pere Sitjà i Corrius, publicada aquí.

3 comentarios:

José Luis Díaz dijo...

Me gusta este poema buen amigo! es como un juego de palabras que se persiguen. Además lo veo muy adecuado para podcast. 1 abrazo!

Marc Costa i Sitjà dijo...

Bueno Jose veo que me has pillado totalmente porque así es, el poema es en verdad el guión del Podcast que acabo de publicar jejeje. Espero que te guste. ¡Y a ver si cerramos conversaciones pendientes!

José Luis Díaz dijo...

Asi es, pronto cerraremos conversaciones pendientes!