Carta de Amor devuelta al Remitente

Querida,

apoyado en mi balcon, entre sueños de noches de verano y rocíos de invierno, espero. Despachando un digestivo, sentado en el bar, entre el despertar y el umbral, espero. Entre la Navidad y la Pascua, contemplando las golondrinas volar, espero. Que vuelvas.

Pero no volverás, porqué nunca estuviste a mi lado. E hice todo, todo, menos ser yo mismo. Es por ello que no volverás. Fui cauto, prudente, sensible, atento, y por ello no volverás. Fui abierto, cerrado, divertido, enigmático, lo fui todo y por ello nunca volverás. Como si nada siempre hubiera sido. Fui fango en un torno giratorio en el cual me moldeste, porqué yo fui húmedo por y para ti, y nunca me sequé, y por ello, no volverás.

Tampoco saldré a buscarte: Nunca supe donde estuviste. Además ya amo a otra. Jodido es el corazón humano, que sobrevive al influjo, al bombeo de dos o tres amores, la quiero, no le envidies, tu eras sístole, ella es diástole, y todos la quieren: esos que aúllan en la estepa. Todos la aman, todos la penetran hasta el fondo, con tacto y permiso, todos quieren quitarme mi amada, la Soledad.

Tampoco aprenderé a olvidarte, ni 38 días ni mil noches. Por ello amo a una tercera, ella es la culpable: cuando yacemos juntos te invoco, veo tu rostro en el suyo. Ella es la mejor de las amantes, pero después la rehuyo la culpo, la grito, la amenazo. Entonces corre a los brazos de otro hombre, de otro lobo de la estepa, ella es la Esperanza.

Te escribo, para decir que tu padre ha muerto, tu madre se ha arrancado los cabellos, tu casa ha ardido, tus amigos te han olvidado, y que ya nadie te espera. El pueblo ya está curado, sólo yo sigo enfermo, enfermo de ti mi querida. Se me nota en los ojos, grises, secos. Se me nota en la piel, aspera, seca. Se me nota en el cabello, lacio, seco. Se me nota en la voz, ronca y seca. Se me nota en los labios, escarchados y secos. Porque ya no bebo de ti. Porque ya no peco contigo. Porque ya no te tengo.

Como nunca te tuve, nunca me hiciste pecador, nunca me diste de tu néctar. Porqué nunca te fuiste, nunca viniste, nunca volverás; te mudaste. Porque siempre has sido quien he querido que fueras: La Mujer Justa, Necesaria, Única. Sé que me lees, me quieres, pero nunca, nunca, me contestarás.

Atentamente,

quién subscribe.

3 comentarios:

Alfonso dijo...

Es el momento de cambiar a temáticas más optimistas...jajja !!Felicidades Champion!! SpiderMarc triunfó en Septiembre!!

iontxu dijo...

Ei, me gusta esta línea de escritura, se te da bien, pero: ¿qué hay de verdad y qué hay de ficción? Espero que encuentres aquello que buscas, aunque muchas veces ni nosotros mismos lo sabemos, ¿verdad? Al menos a mí me pasa...
Un abrazo!

Marc Costa i Sitjà dijo...

¡Gracias Ion! Bueno verdad hay pues como diría cualquiera que escribe muy poca, imaginaciones del autor las que quieras, sólo hace falta fijarse un poco en mi admirado Kundera. El es firme defensor de la diución del autor, de la separación de autor y obra, sin embargo sólo hace falta que le eches un vistazo a para ver que en fin, http://eldiaquenuncallega.blogspot.com/2008/10/la-broma-de-kundera.html hasta los más grandes "mienten".

Es cierto que el mensaje principal que guarda lo que he intentado transmitir refleja un sentimiento de anteayer por así decirlo. Pero si te refieres a ponerle nombre al remitente la respuesta es no. :) Esclarecedor?

Saludos!