La vida es puta ironía

Minuto 85 de partido, "el jugador" ausente durante el último més salta al campo de nuevo, recuperado de su lesión. A los cinco minutos se rompe; fin de la carrera deportiva del susodicho. Eso pasa por dos "leimotivs", en primer lugar porqué "a veces la vida es pura ironía", en segundo lugar porqué el jugador después de su grave lesión que le ha impedido jugar incluso desde la fecha en que tenía prevista su reincorporación (15 de febrero), ha salido al campo, lo ha dado todo y se ha roto. Eso es más o menos lo que le puede suceder a uno cuando hace tanto que no escribe: que le crujan los dedos y le caigan las uñas. Esto va a ser difícil.

Vivo una vorájine y doy fe de ello: fíjense en lo que he tardado de escribir. Fíjense en las cenizas a las que ha sido reducida tan primaria necesidad. Da miedo. Durante el último mes he sido testigo de como he dejado de ser inquisitivo con mi entorno, con lo que me rodea, con el devenir. Nada me estimulaba, nada me hacía llorar el alma cuando no escribía. Y justo tuvo que ser una sensación nueva, extraña, triste en un sitio como un aeropuerto dónde volví a ser testigo del milagro: algo vibraba en mi y me humedecía. LLoraba de nuevo el alma. Intento pensar en ese estímulo, intento recordarlo... ¿qué era? He barajado vario títulos para este post, todos muy parecidos a cuál más provocativo, pero ninguno más acertado que con el que finalmente lo he bautizado... "la vida es pura ironía", "la vida es puta y es ironía", "la vida es ironía, puta", "no seas irónica puta", no esa ya no, no me malinterpreten que decirle "puta" a alguien en catalán es cosa muy distinta que en castellano. Sigo sin acordarme de mi estímulo aeroportuario... ¡Por supuesto que me acuerdo! Hablemos de M.


A M. le había ocurrido una desgracia, y tenía prisa. Normalmente el ir con prisa se asocia libremente con el ocurrir de una desgracia y esta vez la cosa hiba en serio, y M. miraba al mundo, esta vez con otros ojos. No es que no le importaran el resto de las personas que cubrían centenares de abecedarios y que se sucedían en su frenético viaje hacia "una parte". No es que para él fueran obstáculos inhertes sin vidas, sin importancia, sin extensión de sus seres, pero así era. No es que le diera asco su actitud hipócrita y sus máscaras, pero así era. No es que quisiera escupir a la cara de los más chulos, de las más altivas, pero así era. No pudo ser y no debió ser. Qué rostro impenetrable el suyo, lleno de ángulos rectos, dureza de mandíbula, pero no pudo ser. Cuando M. había llegado a "una parte" hizo lo que tenía que hacer y al rato, se encontró con esa máxima, que la vida es pura ironía:


M: -¡Oh vaya S.! ¡Cuanto tiempo sin verle!

S: (Dubitativamente) -Mmmmm... oh vaya ¡No le reconocía! ¡Con ese pelo! ¡Con esas gafas! ¡Con esos brazos!

M: -Y sin embargo usted no ha cambiado nada (sigue siendo igual de simpático, gordito y calvito piensa)

S: -Debo confesarle que me parecía usted más atractivo antes. (S. siempre ha tenido mucha pluma) ¿Qué le trae por "una parte" a estas horas de la mañana?

M: -La vida; un abuelo mío, ha fallecido esta misma mañana

S: -Vaya lo siento, sin embargo acaba de nacer mi primer hijo.

M: -¡Felcidades!

S: - ¡No pudo ser!


"Una parte" donde la vida y la muerte hacen trueques y se juegan los duros al siete y medio. Que vigilen, no se les caigan las uñas de tanto rasgarse esas andrajosas vestiduras milenarias. Volví.


Variación sobre Bukowski

Imaginen que por un momento se afeitan todos los hombres del mundo y apilan sus barbas. Sería una imagen terrible la verdad, por supuesto tambien habría algo de sangre. Más o menos de eso se trata: de hacer una pila grande y embadurnarla un con un poco de líquido elemento. Bukowski sabía, creo, creo que ya no sabe y cómo él no se hubiera tomado la molestia de comprobarlo pues yo tampoco lo haré.

Dícese de una vez que había un hombre al que engañaron, una mujer. Le engañó una mujer, puesto que algunas veces después de que se hubiesen acostado e incluso compartido algunas cervezas, la mujer le puso un anillo en una de ellas, el hombre se lo tragó y claro, tuvieron que casarse entre un montón de mierda. Por aquellos entonces el hombre tenía un trabajo, algo difícil e incomprensible si supiesen del hombre que estamos hablando (siquiera yo lo sé, podríamos situarlo en algún barrio neoyorkino en alguna década temprana del siglo XX), pongamos que trabajaba en una fábrica, pongamos que manejaba cajas. La cuestión es que un dia de esos, el hombre empezó a encojer.
El hombre encogía: un día vió que le sobraban tres tallas de pantalón y se le caían los zapatos. No entendió; su mujer seguí haciéndole jugosas comidas y sirviéndole espumosas cervezas todas las noches. Sus compañeros de trabajo sin embargo no parecían darse cuenta y cuando éste se lo comunicó a su mujer, esta tiernamente, le recomendó que se desaciera de esos pensamientos oscuros y absurdos. Sin embargo los días siguieron pasando y él seguí encogiendo, pronto los calcetines les servían de gorro y un día no le dejaron entrar al trabajo por parecer un niño. Y fué entonces cuando sucedió; su mujer lo tomó como mascota. Así fué, su mujer seguía insistiendo en que no le pasaba nada, que eran manías suyas, que él no estaba encogiendo, era más que así estaba más mono. Llegó incluso el día en que tuvo que dejar de tener sexo con su mujer puesto que ésta ya no notaba nada y mucho menos por supuesto: tenía que llegar al orgasmo por sí misma. Y fué entonces cuando sucedió: El hombre dejó de sentirse útil.
A partir de ese momento se le apagó la voluntad, y sucumbió a la de su mujer. Ésta, le trataba como a un muñeco, le ponía ropas absurdas que hacía con sus absurdas tardes aburridas, se lo ponía en el bolso y lo llevaba de paseo (pues el hombre seguía encogiendo). Lo ponía encima de la mesa y le hacía bailar claqué. Le castigaba si no se portaba bien, le cubría a veces de verveza hasta que se convertía en una espécie de hamster bebido. Y así fue pasando el tiempo, nuestro amigo siguió encogiendo. Empezó entonces la mujer a usarlo como objeto sexual y le usaba para masturbarse, así mientrastanto nuestro amigo lo pasaba mal, muy mal, estando muchas veces al punto de ahogarse. Despertando cierto día de ese estado de inconsciencia y con un último regazo de voluntad antes de convertirse definitivamente en un muñeco, después de que su mujer, tendida en la cama, se hubiera ya corrido, él, calado hasta las botas, vislumbró desde las profundidades de su entrepierna lo que se presentaba como una inmensa llanura con un surco en medio, a lo lejos, centenares de metros para él, se vislumbraban dos colinas, coronadas por dos pezones cuales pinos de veinte metros. Encima de una mesa, trecho casi inalcanzable descubrió un pequeño alfiler, para él toda una lanza. Su mujer estaba dormida. Supo entonces que tenía que hacer.
Una hora le costó alcanzar el alfiler y arrastrarlo hasta el pié del cerro que suponían los pechos, se lanzó a la aventura que significaba cruzar el valle que para él formaban, a cada momento parecióle todo más grande y el alfiler más pequeño. Finalmente, alcanzó el punto donde retumbaba con más fuerza el corazón. Alzó el alfier, lo cogió con todas sus fuerzas. Lo apoyo junto a un pecho, remontó un poco de pecho, y con todas sus fuerzas saltó sobre la base del alfiler. Sangre.
Desde entonces nuestro amigo vaga perdido por las calles, primero compartiendo lecho con cucarachas, más tarde con ratas, más tarde con gatos, luego con perros y quien sabe que se hizo entonces de él. No nos importa lo más mínimo, mientras haya sangre, no nos importa.






Jacques y su Amo, de Milan Kundera por Marc Costa


Viernes 25 de abril de 2008 a las 19:00 h (jurado)
Lunes 28 de abril de 2008 a las 18:00 h
Lugar:
Salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la UPM. Ciudad Universitaria. Madrid.
Metro:
Línea 6: Ciudad Universitaria. Línea 3: Moncloa

Autobuses:
Líneas 83, 133 (Plaza Cardenal Cisneros), líneas 132, 82, G (Av. Complutense)

LA OBRA
Jacques y su amo es en pocas palabras: la comedia de Milan Kundera, y por supuesto todo lo que esto conlleva. Se trata de tres historias de amor se entrecruzan durante el viaje que emprenden Jaques y su amo: la del amo, la de Jaques y la de Madame de la Pommeraye; tres historias que se entremezclan polifónicamente, donde cada una es, a su vez, variación de la otra, y juntas forman una comedia sobre los problemas existenciales de la pasión amorosa, los celos, la venganza y el destino. Se trata de cómo dice el propio Kundera de “una evidente trasgresión de lo que se llaman las leyes de la construcción dramática”.


En esta muy libre "variación sobre Diderot" en alusión a la obra del mismo; Jaques el Fatalista, Kundera rinde un homenaje al escritor y filósofo francés que le ayudó a sobrevivir en el período de censura y retirada de sus obras en su natal República Checa y por extensión en todo el mundo soviético. Además Kundera consigue en una temprana etapa de su carrera condensar en su única comedia, todo su particular universo está salpicado en los diálogos que mantienen los personajes principales; portavoces del pensamiento de Kundera.


¿Qué son nuestras vidas sino variaciones de otras ya vividas? ¿Se sabe acaso dónde se va? ¿Está todo el provenir escrito allá arriba? y en su caso ¿fue un buen poeta el que lo escribió? Jacques y su amo y el grupo de teatro emprendemos un camino lleno de preguntas y… ¡ya se sabe adónde tienes que ir para encontrarles respuesta!


EL AUTOR
Milan Kundera “La persona que pierde su intimidad lo pierde todo.” Dice en una de sus citas más famosas, de hecho en las reseñas biográficas de sus libros en francés se resume en dos frases: “Milan Kundera nació en Checoslovaquia. El 1975 se instaló en Francia.”. Dicho esto aclarar: Milan Kundera controla escrupulosamente cualquier información acerca de su vida privada, no concede entrevistas si no son por escrito y no acudió a la entrega del último premio que le fue concedido, el Premio Nacional Checo de Literatura en 2007. Sin embargo, le sobran los motivos: su principal obra La insoportable levedad del ser se publica por primera vez en su país natal en 2006 siendo un éxito instantáneo y sin precedentes, eso sí, 22 años después de ser editado en Paris.


Dicho esto y con ánimo de traicionar su testamento veamos que es de su vida. Milan Kundera es un escritor y ensayista nacido el 1 de abril de 1929 en Brno, República Checa. Hijo de Ludvík Kundera, alumno del compositor Leos Janacek musicólogo y pianista, Milan aprendió ya de pequeño a tocar el piano estudió musicología hecho que influiría fuertemente en sus novelas. Se formó en el seno de una familia culta de clase media y estudió literatura y estética que cambiaría más tarde por la Academia de Cine dónde más tarde sería profesor de literatura universal. Kundera jamás vivió la democracia en su país natal, de dónde pasaron de estar ocupados por el tercer Reich al comunismo siendo finalmente invadidos por la Unión Soviética. Kundera fue miembro del partido comunista del que expulsaron dos veces hasta que su obra, pasada y futura, fue prohibida y borrada de las letras checoslovacas. Durante ese período escribe el manuscrito de la comedia Jaques y su amo; y clandestinamente lo envía a París, dónde se estrena. Finalmente el 1975 se traslada a París con su mujer, renegando desde ese momento a su patria natal, dejando de escribir en checo y firmando sus obras en francés. Es entonces en 1984 cuando encumbra su obra con la publicación de su principal obra, a La insoportable levedad del ser, importante referente a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en la Europa del Este durante la Guerra que tres años después haría su salto al cine con aceptable éxito de la mano de Philip Kaufman.


Sus novelas guardan un estilo propio que mezcla el realismo psicológico con disquisiciones filosóficas está inspirado en gran medida con la novelas de Musil y la narrativa nietzscheana. Entre ellas destacan la mencionada Insoportable levedad del ser, La inmortalidad, La despedida, El libro de la risa y el olvido, La Broma y por supuesto, la comedia que nos ocupa.


REPARTO
JACQUES: José Luís Díaz Palencia
AMO:Marc Costa i Sitjà
LA POSADERA: Ana hernández Vila
SAINT-OUEN: Liu Yin Yu
MARQUÉS: Pablo Campo Andrés
DIANTRE HIJO :David Fernández de Pedro
DIANTRE PADRE: Gonzalo Marcos Abad
JUSTINE: Marta Vázquez González
LA MADRE: Ana Secundino Cedrón
LA HIJA: Diana Páez Molina
EL COMISARIO y EL JUEZ: Fernando Sacristán Asenjo
AGATHE: Ana Casanova Gómez


EQUIPO TÉCNICO
DIRECCIÓN: Marc Costa i Sitjà
LUCES: Pablo Campo Andrés
SONIDO: Mercè Vintró Ricard, Marc Costa i Sitjà, José Luís Díaz Palencia
ESCENOGRAFÍA: Pablo Campo Andrés, Liu Yin Yu, Marc Costa i Sitjà
VESTUARÍO: Paula López-Catalá Muñoz
COLABORADORES: Joan Bruno Rodríguez Pastor, Carlos González Comella, Grupo de Teatro Dédalo


Les remito ahora a un post; Se Abre el Telón http://marcsit.blogspot.com/2007/12/se-abre-el-teln.html ,la idea se tornó en realidad

El hundimiento

(Fotografía cedida por Eduard Castany, cuyo nuevo post en el blog me parece fantástico, distinto pero siempre des de un enfoque demasiado analítico)

El Ibex vuelve a caer más de un 4%

20MINUTOS.ES. 23.01.2008 - 19:23h

  • Cierra la sesión con unas pérdidas del 4,56%.
  • Empujado por la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de no rebajar los tipos de interés en la zona euro.
  • Las bolsas europeas siguieron esta misma tendencia.

350.000 palestinos huyen a Egipto a través de agujeros en el muro fronterizo


20MINUTOS.ES / AGENCIAS. 23.01.2008 - 16:48h

  • Los agujeros han sido abiertos por varias explosiones.
  • Entre los responsables de la destrucción del muro podría haber miembros de Hamás.
  • Uno de los huidos ha declarado que está "cansado del bloqueo y de la violencia que hay en Gaza".

Le roban de nuevo el IPOD a Marc Costa

marcsit.blogspot.com / Fuente propia 23.01.2008 20:13h

  • Esta vez se trata del modelo de 80Gbytes recién adquirido
  • El responsable parece haber actuado premeditadamente entre las clases de Metalotecnia y Motores Alternativos
  • Marc no ha querido hacer declaraciones. Se baraja la posibilidad de denuncia y cubrimiento de seguro de hogar

Volaremos o no seremos

El otro día andaba yo montado en un autobús. Como un día cualquiera. Puedes hacer un par de cosas si el trayecto es corto (apenas cruzar la calle Princesa), intentar leer alguna página o mirar por la ventana y fugarte con alguna chica que vaya en bicicleta, si se da el caso. Que ya aclaro, no se suele dar. Lo dicho, estando yo sentado escuchando mi música y mirando por la ventana ví.

Ví una paloma, una paloma volar junto al autobús en un vuelo "rasante", a ras de suelo, en el carril de la izquierda desafíando al tráfico madrileño (que es una jungla), al ver que el coche que tenía delante frenaba y con la voluntad de mantener su altitud de vuelo, viró violentamente hacia la izuierda, pasó por delante del autobús y se perdió entrando en el palacio que por allí tiene la Duquesa de Alba. Fué algo bonito la verdad, ver a esa paloma volar al lado del autobús a la misma velocidad y luego verla virar de ese modo.

Me fijé un poco en mi situación, yo me iba a la escuela (de aeronáuticos) para estudiar un poco de estructuras, bueno para aprovar un exámen más que nada. Sólo des del punto de vista estructural, el vuelo de esa paloma ya es algo bastante utópico para cualquier avión. Nos vamos directamente a los aviones militares denominados comunmente "cazas", y bien, mucho ha tenido que trabajar la humanidad en los últimos cien años para desarrollar ya no sobre el plano sinó los materiales que soportarán esas cargas estructurales (inercia básicamente) sobre el avión con esos virajes tan salvajes, yo todo ello con una rigidez de movimientos matemática. Nada que ver con la belleza y elegancia del vuelo de una paloma. Sí una paloma, una de esas sucias ratas de ciudad a las que los abuelos les hechan maíz y van por ahí siendo el infame objetivo de muchas mentes perturbadas que sólo les placerían arreándoles una patada.

Pero hay mucha sabiduría en las palomas, sobretodo en sus genes: La cúspide de la evolución de seres "no inteligentes": el vuelo. El tiranosaurus rex no se extinguió, se convirtió en pollo. Los dinosaurios no se extinguieron, dicen los últimos descubrimientos de dinosaurios con plumas; evolucionarón. Les salieron alas y volaron, es decir: fueron libres. Mientras tanto, el trabajo de nuestra madre gaia, que ha trabajado durante centenares de millones de años para que unos seres más densos que el aire (los insectos no cuentan en esto, es distinto) y con cerebros de tamaño considerable desarrollaran una perfecta y bella capacidad de vuelo. Nosotros, que ni por asomo somos tan sabios, aunque nos acercamos, aunque comprendemos su lenguaje, que son las matemáticas y la física, estamos lejos aún de ello. Por ello construimos monstruos de fierro, de la mano del mundo militar, monstruos de fierra que ni siquiera son capaces de batir sus propias alas, que escupen ceniza y humo para volar. Y por ello debemos estar orgullosos, la madre naturaleza, lleva algunos millones de años de trabajo con nosotros, y nosotros en poco más de un siglo, hemos conseguido lo que a ella le costaría probablemente o nuestra propia existencia o otras decenas de millones de años: hacernos libres.

Libres como una paloma.

El sueño de un caballero

Sobre lo que sigue no puedo decir "está boca es mía" puesto que es el sueño de un caballero y yo, no soy un caballero. Lo que sigue está escrito por J., el poeta. Se trata de la reinterpretación y el filtrado de un sueño, érase una vez...

La humedad impregnaba la atmósfera de un tono asfixiante. Unas espesas nubes negras cubrían el cielo, el sol luchaba por abrirse paso a través del horizonte llenando el ambiente de un tono morado. Y allí, en ese lugar inexistente, en ese tiempo atemporal se encontraba un caballero completamente armado. Caminaba ligeramente como aquel que tiene claro por donde camina. Tenía la mirada fija en un punto, al final del camino, no demasiado lejano. Este tortuoso camino llevaba a una fortaleza sin murallas, aparentemente indefensa. Ésta tenía el aspecto de una catedral gótica, pero lo que más atrajo la atención del caballero era el imponente portón que separaba el camino del templo.

Llamó con la empuñadura de su espada, gritó con fuerza su nombre. Al poco tiempo, aparecieron dos niños vestidos de blanco. Uno de ello era rubio y aparentaba tener una edad cercana a los diez años, aunque presentaba unas ojeras que envejecían su delicado rostro. La otra niña, más pequeña, era morena y de piel extraordinariamente blanca. Los dos se quedaron mirando fijamente al caballero y éste movido por una fuerza superior dijo con una voz ronca y firme : "El lenguaje no es una abstracción, es una verdad". Las palabras del caballero se perdieron en el eco del silencio, pero los niños al oirlas comenzaron a llorar clamando la protección del señor de la fortaleza. El caballero dejó que los niños se lamentaran y se introdujo lentamente en el interior del templo cerrando el portón tras de sí. A su izquierda se extendia un pasillo que parecía no tener fin, iluminado con antorchas de modo que semejaba los rayos solares. Un paso, otro paso, la respiración del caballero era el único sonido perceptible. Cuando a lo lejos comenzaron a sonar estruendo de armas, un elevado número de caballeron encabezados por los niños iban en busca de nuestro hombre, que lejos de sentir miedo dio un paso decidido, un paso que quizá nunca debiera haber dado. Tras ese paso y como por arte de magia, el caballero se quedó completamente desnudo. Sus armar habían desaparecido, su armadura se había desvanecido, sólo le quedaba una reluciente daga que encontró apoyada en la pared. La agarró con firmeza y la arrogó contra el estómago del primer caballero, cuya sangre comenzó a cubrir el reluciente suelo de mármol. Veloz como un rayo tomó la espada del caballero herido y como poseído por un espíritu infernal comenzó a repartir golpes a todas partes. Destrozó numeros cráneos, atravesó torsos con su hambrienta espada, mutiló a numeroso caballeros. La sangre cubría todo el suelo y bañaba su cuerpo. Había vencido sólo con su brazo y ahora la sangre era la única prueba de su hazaña, una sangre iluminada por el fuego de las antorchas, que se reflejaba en su áspera y arrogante mirada. Cansado por el esfuerzo llegó al final del pasillo.

El final del pasillo era el comienzo de su sueño... A su derecha encontró sus armas en el interior de una red de cuerda marina. Resoplando se echó las armas al hombro y giró sobre sus pies para seguir la senda que estaba marcada. Al levantar la mirada contempló perplejo la imagen de un extenso ejército silencioso. Todos lo guerreros escuchaban a uno de sus generales que se encontraba delante de una enorme tela blanca que cubría alguna suerte de escultura, sus palabras llegaron suavemente a los oidos de nuestro caballero : "Está sábana oculta la figura de cuatro caballeros, dos de ellos serán elegidos para la batalla final". La sábana se deslizó sobre las esculturas dejando al descubierto las cuatro figuras de cuatro caballeros en actitud agresiva. Sí, ahí estaba nuestro hombre, en un tono marrón, esculpido en la roca. Los guerreron chocaron sus espadas con los escudos, provocando un estruendo que agitaba las aguas del mar. El general orgulloso seleccíonó a dos caballeros, nuestro hombre no estaba entre ellos. Melancólico tomó sus armas grises, se dirigió hacia una acantilado, saltó a las aguas de un mar oscuro, nadó hasta llegar a la costa donde le esperaba la realidad, la nada, por fin su sueño había terminado, y una parte de su alma se quedó en esa escultura que recordarán los guerreros venideros.

LA FÁBULA DEL HOMBRE DEL TRAJE GRIS

Érase una vez un hombre que llevaba un traje gris. Este hombre, entre otras cosas, no sabía que llevaba siempre puesto un traje de color gris. El motivo que provocaba esta desdicha y muchas otras, era que este hombre sólo era capaz de ver el mundo en blanco y negro. De esta manera, él pensaba que se cambiaba de traje puesto que había días en los que veía a su traje de color negro y otros días que lo veía de color blanco. De este mismo modo el hombre del traje gris veía al mundo que le rodeaba y por extensión a la vida propia. Vivía en blanco y negro, soñaba en blanco y negro, sentía en blanco y negro y desconocía por completo ya no los colores (fuera del alcance de muchos otros hombres que llevan trajes de colores) sinó las tonalidades de grises. Asimismo las decisiones que tomaba eran blancas o eran negras. Tampoco había matices en su vida. Elegía blanco o elegía negro, no se permitía el lujo de sopesar entre otras tonalidades pues insisto, no las conocía.

Un día el hombre del traje gris, quiso viajar en tren. Podía coger muchos trenes puesto que todos ellos llevaban al mismo sitio, de hecho tanto le daba que le daba tanto coger el de las dos que el de las tres. Al llegar a la estación (pongamos que hablo de Barcelona y estaá en l’Estació de França, pongamos que hablo de Madrid y está en Atocha), el hombre del traje gris vió a una mujer. No se trataba de una mujer cualquiera no, era una mujer que llevaba un traje gris. Sin embargo, para no inducir al error aclaro que ese día el hombre del traje gris creía haberse puesto un traje negro, el mundo a su alrededor lo veía negro y sin embargo esa mujer llevaba un traje blanco.

Eran poco menos de las dos y el hombre del traje gris a lo lejos intuyó que la chica del traje gris que él veía blanco iba a subirse al tren de las 2. Como en la vida lo que importan son las personas y no las habitaciones, cosa que el hombre del traje gris sabía perfectamente, éste se echó a correr en busca de esa mujer. Consiguió en breves minutos alcanzar el andén. Durante el camino el hombre del traje gris se acordó de lo que una vez le dijo un amigo (aunque este no fuera poeta): “Las personas son únicas pero las situaciones muchas, vivirás muchas situaciones pero sólo conocerás a una persona. No esperes la situación, porqué esa persona podrá haber cogido ya el tren de la vida en cuanto te subas al vagón de tu situación”.

Fue entonces cuando aún con las puertas abiertas y mientras el hombre del traje gris corría y por su mente se disolvían sus últimos pensamientos “…te subas al vagón de la situación”., el tren se puso en marcha, echando humo y silbidos. El hombre del traje gris que corría al lado del tren vio en alguna ventana el rostro de esa mujer. Y por un lapso de segundo, tuvo que tomar la decisión de montarse o no montarse en ese tren. Pero el hombre del traje gris tuvo mala suerte: ese precioso lapso fue ocupado por una mirada: la de la mujer del traje gris que le penetró la suya propia, impidiéndole tomar decisión precipitada alguna. Se fue el tren. Él se detuvo en el andén. Y lo vio partir, echando humo, masticando fierro y silbando ya a lo lejos.

Acababa de perder un tren, una situación y quizás también una vida en esa plomiza tarde de enero, otras situaciones quizá llegarían y partirían con o sin retraso en busca de esa vida, si aún fuera posible. Se maldijo, puesto que en la inútil carrera había pisado un charco y se había ensuciado el traje, cuan sucio estaba y que fea le parecía esa tonalidad gris de barro, aceite y ceniza.

Por fin la vida empezaba a tener algún matiz.

Soy un Superheroe

Yo antes era una persona normal, todo empezó la noche de ese primer día de rebajas. Entonces sucedió una cosa que cambió mi vida para siempre.

La vi esa dia, su etiqueta marcaba 4.99€ talla M, la suspicacia de los otros clientes podría habermelo quitado pero ella estaba hecha para mí y sentí que mi vida me había dirigido a ella des del día en que nací. Fue de este modo que sin dilación ni retraso alguno la tomé, la compré (pague otros utensilios de ropa también) y ya nada volvió a ser lo mismo.

Ahora soy un superheroe, me pongo esa camiseta y me convierte en ese hombre llamado a estar más allá del bien y del mal, a defensar la causa justa y a barrer el mundo de villanos y bellacos. Mis andanzas diarías me traen las más variopintas aventuras. Cuando me enfundo en esa camiseta de manga corta roja con rayas negras aleatorias describiendo una bella geometría un tanto extraña
el mal de las calles tiembla. La gente me reconoce, vaya, voy andando por los pasillos de la escuela y me van diciendo: "Vaya si es spiderman!" "¡¿Oh, ese no es M.?!", "No, es spiderman". Hasta cinco personas me reconocieron el primer día que me la enfundé, lejos de sentirme derrotado, me la volví a poner... cuatro personas distintas me volvieron a reconocer.

Ahora ya no lloro por amor, no, ahora soy un superhéroe, ¡spidermarc!

Moderno Desamor

AVISAME MOVISTAR

6******** sigue sin estar disponible, 24:42. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde.




M. había acudido al recibir ese mensaje con la esperanza de una respuesta, perseguida respuesta a su llamada. Y sin embargo, sin embargo así es como se nos dice hoy en día que el tren ya ha partido y M. no sabe si está montado o si está en el andén, si sabe que 6******** va a estar dónde él no esté. Algo parecido sucede "estar donde el otro no está" cuando uno va andando tranquilamente por un sitio susceptible a encontrarse con gente que le saludará, si por encima te encuentras con quien compartes por ejemplo lengua en un sitio donde se habla una lenga extraña, pues aún hay más confidencia, entonces M. ve a esa persona (no es N., no), y vicecersa, se sonríen y viceversa y aquí es donde terminan las viceversas. A la vez, M. dice: "Hola" y la otra persona, normalmente una mujer, para que la sonrisa anterior sea más amplia, dice: "Adiós". ¿No nos dice eso ya mucho sobre las personas? ¿Sobre las predisposiciones, sobre las intenciones, sobre la actitud ante la vida? No quiero ponerme Freudiano pero caray, por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches.