Dei Gratia

Estos últimos días, especialmente estos últimos, por enésima vez me he vuelto a enfrentar a uno de esos temas que chocan contra mis valores propios y contra mi raciocionio. Como algunos sabéis, me declaro, sin tapujos, agnóstico de confesión, es decir, por encima de todo respeto todas las religiones, sin compartir con ellas nada más que los valores morales propios de ellas, ya sea el amor al prójimo, la hospitalidad, la cultura... nada más.

Por lo que a cuestiones divinas se refiere, aunque me considero aún joven para tener una opinión desarrollada sobre ello, como bien viene en la definición de agnósitco, la existencia o no de dios, no me preocupa en absoluto. Por supuesto no creo en ninguno de estos dioses que se han dedicado a publicar best-sellers en la antiguedad, ni siquiera me planteo un dios, adaptado a mis costumbres. No obstante sí debo confesar que en esto de las ciencias, nos falta
algo... siempre que contemplamos unas ecuaciones que nos gobiernan lo que sea, llegamos a un punto en el que es inevitable decir: "si vale, pero esto... ¿de donde viene?". Hay cierta cosa (entre muchas otras relacionadas) que se llama "Game of Life" se trata de un juego matemático de un tal Connynway (os dejo una foto al final) en el que a partir de un "tablero", y siguiendo 4 reglas, podemos crear... ¿vida? vida como patrones repetitivos que se van acomplejando con el paso del tiempo y con la capacidad de autoreproucirse. Aunque parezca jugar a ser dios, la verdad es que lo tengo programado, algún dia me extenderé en ello. Pues lo mismo, nosotros somos capaces de programar eso y ver como emerge la vida de nuestras pantallas... sin embargo ¿Quien puso esas 4 reglas? Yo no sin duda (vale fué el matemático de turno, pero es una linda metáfora). Pues eso, eso no me lo responde ninguna religión y hoy por hoy tampoco es santo de mi preocupación.

Por lo que a respeto hacia el catolicismo en par
ticular y concreto se refiere debo confesar que ultimamente estoy sintiendo eso de "Viva España, pero que viva lejos" que decimos algunos catalanes. Pues eso, cuando uno ve a un amigo que pasa dos horas en la iglesia de Notre-Dame haciendo misa o cuando uno no puede ver los Champs Elièes porqué a las siete tiene que ir a la casa donde ha sido invitado a ver como bendicen la mesa... pues eso, que viva lejos. A mi sinceramente me frusta en demasía ver como gente muy inteligente, inlcuso muy lista, que investigan, que son jóvenes, que tiene la mente despejada, que son puros... pueden llevar un rosario, ir a misa y hablarle a dios... me decepciona mucho, de veras. Pero ojo, no me decepcionan las personas en sí: en ningún momento las subestimaré o cambiaré mi estima en ellos, no, lo que me decepciona es el mundo. Y es que el mundo es así, generalmente, las grandes virtudes que escasean entre nuestras generaciones suelen reunirse en este tipo de personas. Como dicen muchos, entre ellos Serrat, "El mundo está bien girao".

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