El estado del Arte

Tengo 22 años, soy universitario, llegando ya al final de mi tan sonsos-llamada carrera, tengo pareja, más o menos estable, tanto cómo me permite mi vida. Nos conocimos ahora hace 8 meses en París. Como se cambia en 8 meses. ¿Cómo se cambia en 8 meses? Me conozco al dedillo los mecanismos. Como cuánto se cambia. Escribo estas líneas montado en un tren de alta velocidad que por primera vez en mi vida, siempre hay tiempo para primeras veces, me lleva por debajo del Canal de la Mancha en vez de por encima. Voy de espaldas y el tren se desliza a unos 280 quilómetros por hora calculo. Miro a través de mi ventana, y lo que veo no podría ser de otra forma; son las 7h00 AM de una mañana gris, muy gris, verde muy verde, en los alrededores de Bruselas, pero más que eso, lo que veo en mi ventana es mi propio reflejo.

¿En qué me he convertido?

¿Estoy dónde quiero estar?

¿Me dirijo hacia donde quiero ir?

¿Me gusta la letra que suena en mi propia canción?

¿Me reconozco semi transparente en una fría mañana de mayo camino hacia Londres? Si pudiera mandar estas lineas al pasado, pongamos (¿para qué más?) 5 años atrás, supongo, supongo que estaría encantado, encantadísimo, orgulloso, orgullosísimo de mi mismo. Pero eso no importa.

Da igual.

Da igual porque está ese sentimiento. Mente puesta en otra parte, incapaz de disfrutar, de asediar el día, mejor dicho; incapaz de sentir el momento, SER consciente del momento. SER en el momento. El momento. Momento. Memento. En latín viene a ser algo así como "recuerdo". Qué cosas, momento como un recuerdo, un recuerdo del presente; condenado irrevocablemente a ser pasado. Suele usarse eso que me gusta tanto, lo del "vanitas", el "Memento Mori", "recuerda, morirás"; tenlo en mente. No olvides. Olvida su nombre.

Olvida su rostro.Olvida su olor.Olvida su vientre.Olvida su calor.Pero a la muerte, a esa no la olvides. Expresión que por cierto ya no está en el state of the art, más bien se utilizaba en el siglo XIII, tampoco me convence ni me conviene el "carpe diem", tan vulgarizado. Me parece sin embargo imperativo algo nuevo, una especie de

MEMENTO MOMENTO.

Recuerda el momento. Cuán dolorsamente va de rápida la vida, el tren, los árboles; lentas sin embargo las nubes (y es ahora cuando siento el hinchazón en el pecho al escribir, ese momento orgásmico que llega al final del acto de escribir) las que no tendrán que dejar que brille el Sol, puesto que debajo de este nada nuevo hay. Sufrimiento por sufrimiento. Instantes

sin momento.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Estoy currando y me he leído un miniproyecto tuyo con fluent para aerodinámica en coches, que me parece que está bastante majo y me encuentro con esto. No he leído demasiados textos, pero este me gusta mucho. Indagando veo que has estado de Erasmus en París, te has echado una novia allí y te encanta Milan Kundera. Igual que yo. Casualidades de la vida. Eso sí, no escribo tan bien. 1 saludo desde Bilbao.

Marc Costa i Sitjà dijo...

@Carlos, es increíble. La verdad es que este tipo de cosas (esto que te ha sucedido conmigo) son las grandezas de internet, y de este mundo que nos ha tocado vivir. Todo lo que dices es completamente cierto, menos eso de que no escribes tan bien, estaría por ver.

Y ese "igual que yo" da escalofríos :)

Pero bueno ahora hace un tiempo que no escribo nada por aquí como puedes ver... todo a su tiempo. Todo volverá.

¡Gracias por dejarte pasar!