Por un beso

Por una mirada...
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
Por un beso...
¡Yo no se lo que te diera por un beso!

lo que precede es una conocida Rima de Gustavo Adolfo Bèquer (o Bècker), poeta que causó, gran impresión, pero vamos a otra cosa. Volvamos de nuevo a las aventuras de M. Un dia, M. pensó lo siguiente: La vida de los hombres, es efectivamente como la del caminante, haciendo camino, el hombre recórre su camino, a un hombre se le juzga por su camino, pero hay un problema, algo que no siempre es tenido en cuenta, el hombre anda un camino entre la niebla, anda hacia delante, reconoce rostros, incluso puede detenerse a contemplar la belleza cercana del camino, la que no está entre la niebla, sin embargo cuando el hombre mira hacia atrás no ve el camino despejado, hacia atrás no hay niebla, y es muy fácil opinar, contar con matices los paisajes sin nieba y pintarles un buen cuadro italiano. Pero hacia adelante hay niebla y en invierno eso puede provocarnos mucho frío.

Uno de esos dias en los que M. miraba hacia atrás se acordó de su primer beso, y pareciole tan lejano como el último, y que difícil es recordar esos momentos de éxtasis, M. a saber tiene una inmensa dificultad para acordarse de los besos, se acuerda eso sí que el primero fue muy seco. Y eso le decepcionó. Al verse incapaz de recordar los matices carnales del ultimo se sintió muy apenado. Y malidjo otra vez su suerte. No sabe ya que daria por un beso. Antes lo supo. Ahora no lo sabe. Sin embargo mañana lo sabrá, y él no lo espera. ¿Se imaginan? Creamos un personaje novelesco y a través de él saboreamos, así que decidimos que M. mañana va a besarse. Podemos imaginarlo, un beso esperado, es decir, podemos ponerle música, podemos anunciar el momento y que M. sienta un in crescendo en el pecho, podemos hacerlo desenlazante de pasiones mayores, o podemos hacerlo algo muy esperado pero sin anuncio, de ese tipo de besos que nos sirven para cruzar la débil línea roja que separa toda relación personal, o mejor aún, podemos imaginar que es algo completamente inesperado, fuera de tiempo y lugar, es decir; algo parecido a la eternidad, pero instantanea, si recuerdan la última citación de Kundera, eso es éxtasis. Un beso extasiado. Ese, precisamente ese es el que escribiremos para M., pero... ¿Que tendrá que dar M. por ese beso?



Cuadro de Patinir, El paso de la laguna Estigia, en el Museo del Prado de Madrid

3 comentarios:

Jorj dijo...

Podría decir que por un beso se da todo aquello que propicia el que te lo den; lo que da lugar a besos caros, besos baratos, besos gratuitos, besos sin precio... Pero, por otro lado, hay un valor intrínseco a lo desconocido, un beso anunciado... no vale mucho.

PD1: Me cuesto mucho entender la pintura.

PD2: Adoro como escribe Kundera.

Alfonso dijo...

Un beso anunciado puede traer detrás una compleja historia que haya sido la que propicie el esperado beso.

A modo de romance está el beso anunciado...tiene un principio desconocido, de dónde, cómo y porqué viene...

Un beso. ¿Qué es un beso? Un beso debe ser un compendio de sensaciones, de emociones, de sentimientos...

Se puede esperar un beso, pero la vida es incierta, las cosas cambian de la noche a la mañana, en un segundo puede cambiar una vida.
¿Seguirá ese beso soñado disponible al día siguiente, al momento siguiente, al próximo instante? ¿Tendrá ese aroma que realmente se espera? ¿Temblarán las piernas? Algo esperado puede traer cosas inesperadas.

Es el romance del beso...una historia hasta ahora inconclusa...un beso anunciado que deja la imaginación soñar, que puede conducir a la locura, al éxtasis o al fracaso.

Mucho que contar o tal vez nada, los romances son así. Queridos lectores ¿qué ocurrió con ese beso? Dejemos que nuestras mentes elucubren.
Personalmente mi cabeza divagará en favor del buen M.

Marc Costa i Sitjà dijo...

Gracias Alfonso, gracias. Tu existencia hace mejor la mía y viceversa, y estas, no son palabras cualquieras. ¡Jorge! te has ganado un sitio en el limbo xD